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domingo, 30 de diciembre de 2012

Trece

Si nunca has librado una guerra no sabrás lo que se siente cuando se acerca el final de un año. Tampoco sabrás las cosas que se pierden por el camino y las que sorprendentemente se ganan, eso pensaba mientras suspiraba mirando al espejo.
Daria final a un año y rozaría con la alegría el numero 13. Me observe, el tiempo había trascurrido rápidamente ya tenía casi 20 años, baje la mirada y abrí el grifo, deje que el agua corriera libre a gran velocidad y comprendí que así se definía el tiempo, efímero y fugaz, un suave toque en tus mejillas y se evaporaría.
Salí en dirección a mi habitación y contemple callada mi vestido negro.Me senté en la esquina de la cama y mire a mi alrededor, hay estaba mi diario y varias fotos de años atrás.
Me puse a releer las páginas y recordé como con tres años conocí las manos más pequeñas del mundo, como esa niña de rizos y sonrisa diminuta se volvió mi mejor amiga.
Salte varios años y caí de bruces en las mejores vacaciones de mi infancia, toda la familia unida, las sonrisas más sinceras y las esperanzas más inocentes. Volé por encima de mis primeros fracasos estudiantiles, de las mil noches en las que dormía abrazada a la almohada. Viví por segunda vez el final de la ESO y vi las caras de la gente que aun sigue y llena mi vida de sonrisas, mis amigos. Aparecí como un soplo de aire frio, frente los tres años más largos de la historia, bachiller. Observe como llegue siendo una niña y acabe como una mujer. Ame y quise, sin importarme el que dirían. Absorbí y hice mío la manera de entender el Arte. Termine rota, pero unida por fuerzas mayores, los lazos que crecían y se entrelazaban entre si me hacían invencible. Sobrevolé por encima del mar, para acabar en Italia. Conocí colores y formas que nunca antes había apreciado. Uní mi risa a la de mis amigos y sentí la calma y el placer de algo real, no eterno, pero si duradero . Compartí habitación y me perdí por las calles de Madrid.
Mientras recordaba ensimismada, un ruido seco me despertó , tome tierra en el presente . Sonreí ampliamente, seguía teniendo hojas suficientes con las que llenar todo lo que me esperaba .

Querido lector, siempre que suspires piensa en todo lo que queda.